martes, 18 de mayo de 2010

¿Por qué Manuel Vicent no apoya el libro electrónico?

libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico

libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
En el acto de presentación del Premio Alfaguara de Novela 2010, Manuel Vicent se negó a mantener en alto el libro electrónico que le habían dado. También Ignacio Polanco, a la sazón presidente del Grupo Prisa, declinó la petición para tenerlo en sus manos. Ambos declararon después que éso, en clara referencia al libro electrónico en general, es "una puta mierda".
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Ignacio Polanco aseguró que "tendrán que sacarme del negocio del libro antes de que dé mi brazo a torcer, lo digital, en lo que al mundo de los libros se refiere, es una engañifa para hacer dinero por parte de los fabricantes de electrodomésticos". Sólo el tontaina del ganador, un tal Hernán Rivera Letelier de Antofagasta, hizo el papelón que se esperaba de él, obligado quizás por los 129.279 euros del premio que le han dado y por la escultura de Martín Chirino que acompaña al sustancioso emolumento.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Después de que Manuel Vicent, presidente del jurado, elogiara la capacidad sensorial de su estilo -"cada página es comestible, cada palabra se puede respirar y pasa a los pulmones, a la imaginación, al pensamiento y eso nunca es posible si se lee en un libro electrónico de esos que nos quieren meter a la fuerza"-, Hernán Rivera Letelier se dirigió al atril para improvisar un discurso que empezó con una confesión: "Tengo la rara sensación de ser un impostor, de que le estoy robando el puesto a alguien, de que en cualquier momento un ejecutivo de Alfaguara va a tocarme en el hombro, va a descubrirme y me va a mandar de un puntapié a mi país, a mi desierto, con el puñetero libro electrónico dándome calambrazos en los huevos".
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico

sábado, 1 de mayo de 2010

¿Por qué está la Iglesia en contra del libro electrónico?

libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico  
La respuesta ha sido contundente: "La Iglesia dice no al libro electrónico y a la lectura de los textos sagrados en tales dispositivos". Después de que varios señalados miembros del Cabildo Catedralicio de Córdoba manifestarán su repulsa ante el director de El Corte Inglés de la ciudad y anunciaran movilizaciones en todas las ciudades españolas en que estos grandes almacenes se nieguen a retirarlos de la venta, Gómez Sierra dirigió unas palabras a los numerosos asistentes al acto.
libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico
Sus primeras palabras, en clara referencia al libro electrónico, fueron: "Tres han sido los factores determinantes para que estos artilugios tengan tanto predicamento a día de hoy: primero, la crisis de consumo y, por lo tanto, la necesidad que la industria tiene de buscar nuevos productos materiales con los que sangrar más a los feligreses, segundo, los intereses políticos que necesitan difundir sus errores teóricos al mayor numero de personas, y tercero, el apoyo que los medios más afines al gobierno y menos críticos le están dando al aparatito de marras." 
libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico 
"Filtradores activos y destructivos con esta casa, que es la de todos, han tratado de hacernos pasar por curas interesados en la industria del papel y con falta de capacidad de gestión por no admitir los cambios y por no aceptar los nuevos modelos de negocio, dos de las muletillas que esgrimen ad nauseam los ejecutivos de hoy. Han manejado y manejan la voraz opinión pública y, seguramente, ya se están preparando para someternos a un nuevo linchamiento mediático." continuó.
libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico   
"A pesar de que la criminalización mediática a la que nos someten y que no nos hace ningún bien, mantendremos nuestra postura hasta el final: ¡No al libro electrónico!, nadie lo necesita, nadie lo ha pedido ¿A quién le beneficia? A las grandes corporaciones multinacionales que no dejan de buscar inventos con los que arruinar al primer mundo mientras en Asia, en África y en otros lugares más cercanos, incluso a la vuelta de nuestros hogares, las privaciones de los menos favorecidos acaban incluso con sus vidas por el hambre y el abandono." concluyó.
libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico ebook libro electrónico  

domingo, 25 de abril de 2010

"El oficio de escribir" de Almudena Grandes

libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Este 23 de abril, la escritora está preocupada. No por su futuro, sino por el de su oficio, los constantes malentendidos que alimentan una marea de ignorancia, de incomprensión en muchos casos espontánea, incluso bienintencionada. Eso es lo peor, porque no se siente agredida por personas con las que de costumbre está de acuerdo, sino más bien en esa tesitura evangélica en la que Cristo le pidió a su Padre que perdonara a sus verdugos porque no sabían lo que hacían.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
De hecho, nadie que no esté en su lugar tiene por qué saberlo. Cada uno conoce su oficio, y el suyo consiste en pasar horas y horas delante de un cuaderno o de una pantalla, escogiendo, pensando, puliendo palabras, durante una jornada laboral semejante a la de los trabajadores de cualquier otro sector, aunque a veces, al final de una novela, puede llegar hasta diez, once horas diarias. Y esto, siete días a la semana, todas las semanas de todos los meses que caben en tres, o en cuatro, o en cinco años. No pretende proponerse como heroína, todo lo contrario. Es consciente de ser una privilegiada, porque no concibe una vida mejor que ésta. Pero el precio de su privilegio no es otra cosa que su trabajo.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
El resultado es un objeto que cuesta menos que un cartón del tabaco que fuma. Un libro que ocupa espacio, pero que no se apaga, no se avería, no se funde, no se rompe cuando cae al suelo ni hay que recargar. Un libro que se puede llevar en el bolso, doblar, subrayar, marcar, prestar y releer infinitas veces. Ella lo sabe porque ahora mismo tiene la mesa llena de libros, sus páginas erizadas de etiquetas de colores, párrafos subrayados, márgenes anotados, anotaciones también en las guardas. Cuando necesita alguno, lo identifica de un vistazo, un fragmento inapreciable del tiempo que tarda en escribir “dentista 5 tarde” en la agenda de su móvil. Los libros tienen lomos, colores, portadas. Y algo más.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Un libro no es sólo el fruto del trabajo de su autor. Más allá del texto, trabajan un editor, un diseñador, un corrector de pruebas, un impresor, un distribuidor, un agente, un equipo de promoción, otro de marketing, las secciones de Libros de los medios de comunicación, y al final, un librero. Si desaparecen los libros, y permanecen sólo los archivos de texto que los originan, desaparecerán todos estos sectores. Y no se trata sólo del número de trabajadores que habrán perdido su oficio, ni siquiera de que un mundo sin editores en quienes confiar ni librerías que colonizar sea más feo, más inhóspito que el nuestro. Lo peor es que alguien, sin duda, saldrá ganando.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Siempre que lucha la KGB contra la CIA, gana al final la policía, cantaba Joaquín Sabina hace algunos años. Y será la policía quien se lleve el dinero que dejen de ganar quienes trabajan por amor a los libros. Será una policía privada, desde luego, e informática. Porque los piratas siempre están donde más dinero se gana, y en el momento en que los autores se vean obligados a enviar su texto directamente a los lectores que quieran pagar por él, florecerán los sistemas de blindaje, los cortafuegos, las obras maestras del software antipiratería. Así, unos y otros se harán el juego mutuamente, y ni siquiera eso será lo peor.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Cuando desaparecen las condiciones imprescindibles para que se desempeñe un oficio, ese oficio desaparece. La creación literaria no morirá, pero llegará malherida a la última etapa del proceso. La tranquilidad imprescindible para pensar palabras mientras el tiempo pasa no es compatible con la angustia de un rehén de su equipo informático, expuesto a piratas tan voraces como los mafiosos a quienes paga por su protección, obligado a crear a la intemperie, sin ningún cómplice ni el abrigo de un editor al que llamar en los malos momentos, y abocado, con suerte, a convertirse en un profesional de la conferencia, de los talleres de escritura que absorberán la mayor parte de su tiempo, porque los profesionales no pueden improvisar, ni repetirse. Y esto, si acaso, respecto a la novela. Los géneros menos comerciales, como la poesía o el ensayo, no darán ni para policías. Y nadie estará interesado en digitalizarlos.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
La literatura se irá volviendo más pequeña, más estrecha. Cada vez habrá menos libros distintos donde escoger, y todo el mundo leerá lo que lee todo el mundo. La escritura lenta, ambiciosa, exigente, se convertirá en una hazaña de ociosidad que, como en la Edad Media, sólo estará al alcance de los ricos, que no necesitan trabajar para vivir. Ese será el progreso social que habremos conquistado. Y todo por un objeto que cuesta menos que un cartón de Ducados.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Los libros no son, desde luego, imprescindibles para la vida. Pero quizá los que claman indiscriminadamente contra la industria editorial en general, y los derechos de autor en particular, deberían dedicar unos minutos a pensar en todo esto y comprobar si de verdad saben lo que están haciendo.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Publicado en el suplemento dominical dEL PAÍS del 25 de abril de 2010 en la sección Escalera interior que Almudena Grandes mantiene allí.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico

sábado, 20 de marzo de 2010

El Roto: Un virus informático se cargó a Quevedo

"Derecho al pataleo" de Rafael Reig

libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Cuando yo era pequeño circulaba la leyenda de que la NASA estaba gastando millones de dólares para fabricar una herramienta de escritura que pudiera utilizarse en condiciones de gravedad cero. Los mejores físicos norteamericanos buscaban la forma de poder escribir boca arriba. Probaron con propulsión atómica, aceleradores de partículas, bombeo hidráulico... pero cada solución creaba más problemas de los que resolvía. De pronto llegó la terrible noticia: ¡los rusos se les habían adelantado: ya tenían un prototipo con el que Yuri Gagarin iba a ponerse en órbita! El mejor agente secreto consiguió robarlo y, cuando abrieron el paquete en el Pentágono, ¿qué era lo que iban a llevar los astronautas rusos? Un lápiz, por supuesto. Me acuerdo mucho del lápiz espacial cada vez que me hablan del libro electrónico.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Leer es demasiado barato y sencillo (desde el punto de vista empresarial). Los libros no son caros y, por si fuera poco, se pueden prestar, sacar de una biblioteca, comprar usados en una librería de lance, etc. Además no se estropean: yo le leí a mi hija el mismo ejemplar de Mark Twain que nos leyó mi madre a todos los hermanos. Ese Tom Sawyer de tapas amarillas lo hemos leído ya, por el mismo precio, más de treinta personas. Impreso en 1944, aún sigue «funcionando». Así no hay quien haga dinero a espuertas, ¿verdad?
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Es cierto que los costes de producción han caído mucho, la imprenta no es lo que era, pero incluso así vender libros resulta caro: hay que distribuirlos, gestionar devoluciones, almacenarlos, destruirlos, etc. Es un buen negocio, pero nunca suficiente para la avaricia empresarial. ¿Cómo podríamos ganar aún más? Ésta es la única pregunta a la que responde el e-book.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Hay que consumir más. Por supuesto que no se dirige a las necesidades reales de los lectores, que no son ningún misterio: más bibliotecas, más ediciones de bolsillo, más mercado de segunda mano, una Editora Nacional, más bibliotecas escolares, etc. Ningún lector que no sea un mentecato necesita almacenar 70.000 títulos.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Hay pocos lectores mentecatos, por eso la clave está en conseguir, en lugar de lectores, clientes. ¿De libros? No, por favor, eso no es negocio. El lector medio no creo que compre más de cinco o seis libros al año y así no se hace dinero a lo grande. Hay que consumir más, mucho más. La gran idea es cobrar por los cacharros. Si en lugar de libros baratos, que se prestan y se leen en bibliotecas, y que no se estropean, podemos vender un soporte caro y que haya que cambiar cada año, con versiones incompatibles entre sí, que se estropee con facilidad (la famosa obsolescencia programada), que no se preste, que no se pueda leer en una biblioteca... ¿no sería un negocio redondo? ¿A que sí? Y nada de distribución, camionetas, almacenes, libreros, tipos que hacen huelgas o piden aumentos de sueldo... ¡cacharros fabricados en Taiwán y a hacer caja! ¡Ahora sí estamos hablando en serio de hacer dinero!
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Todos sabemos cómo funciona esto: versiones nuevas cada año, todas incompatibles entre sí, duración mínima, averías. Es imposible leer lo que escribí en Wordperfect y grabé en esos discos blandos que ya no valen para nada. Si encuentro en un cajón una casete, enrollo la cinta con un boli Bic y ¡aún suena! Prueba a meter un CD en una mochila y que recorra Europa en Inter-Rail: a ver si funciona treinta años después. ¿Han conseguido ya un simple cargador universal para móviles? Mis (conjeturales) nietos podrán leer el mismo Tom Sawyer, pero tendrán que comprar su propio cacharro.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Manda quien manda. Para las necesidades de los lectores ya existe el libro, pero da más dinero la ferretería: vender cacharros. Ahora sólo hace falta convencernos de que esos cacharros responden a una necesidad que los lectores sentimos, aunque (todavía) no lo sepamos. Ahora nos van a abrir los ojos: lo mejor es un boli antigravedad de la NASA para escribir tumbados, porque el lápiz es demasiado barato.
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico
Sé que no hay discusión y el libro electrónico se impondrá: manda quien manda. Lo que no entiendo es la servidumbre voluntaria ni por qué tenemos que aplaudir como papanatas o ayudarles a convencernos. ¿Alguien se cree que, en el fondo, lo hacen todo por nuestro bien?
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico 
Publicado en el suplemento cultural ABCD del diario ABC del 20 de marzo de 2010 en la sección Lecturas y relecturas que Rafael Reig mantiene allí. 
libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico ebook libro electronico